Los accionamientos directos transmiten movimiento al sistema destinatario o al objeto a accionar sin utilizar componentes mecánicos. Así, no hay ningún elemento conector, como pudiera ser un reductor o un transformador del movimiento, entre la máquina eléctrica, que transforma y pone a disposición la energía, y la denominada máquina de trabajo que es la encargada de la recepción de la energía de transformada.  Máquina de trabajo y máquina de accionamiento, por tanto, están ligadas de forma directa y sin mediaciones. Las revoluciones del motor y de la máquina de trabajo se adaptan entre sí, siendo el motor la unidad que se ajusta. Las máquinas de trabajo utilizadas en accionamientos directos, generalmente electromotores, se suelen construir especialmente partiendo del mencionado trasfondo. También el par motor o la fuerza necesaria deben ser facilitados por el motor. El enorme interés en el accionamiento directo se basa particularmente en su característica primaria: aporta la condición para conseguir el camino más corto entre electrónica y mecánica.

Dinámico, compacto y económico: el accionamiento directo

Mediante la construcción compacta, básicamente ligera, y el reducido número de componentes mecánicos tales como reductores, se suprimen elevados costes de mantenimiento, conservación y energía, mientras que, al mismo tiempo, se garantiza una utilización duradera del accionamiento directo. Además, la alta calidad del producto, disponibilidad máxima y reducido desgaste, así como un trabajo que emite pocos ruidos, son las características del accionamiento directo. La unión directa de motor y máquina de trabajo evita atributos no deseados, tales como juego y elasticidades. Consecuentemente, aumentan la precisión y la fiabilidad del accionamiento. Además, el accionamiento directo aporta una altísima disponibilidad debido a los pocos elementos intermedios mecánicos y, además, una elevada rigidez gracias a elevados factores de refuerzo en el circuito regulador.

Dado que el accionamiento directo no utiliza ningún tipo de transformador del movimiento, el momento de inercia se reduce significativamente. En relación con las formas de accionamiento clásicas, los accionamientos directos disponen, por tanto, de un mayor dinamismo. Este tiene efectos positivos sobre otras características de la unidad de accionamiento, tales como un breve tiempo de latencia y una mayor velocidad final. De las mencionadas características resulta una unidad de accionamiento de gran eficiencia y efectividad.

Accionamientos directos en la práctica

Para llevar a la práctica las características mencionadas, se integran accionamientos directos en sistemas de accionamiento especiales. Mediante el control previo se pueden regular eficientemente las dimensiones del sistema, tales como par motor y revoluciones, de forma que el usuario del sistema obtenga una solución óptima y constructiva. Debido a la enorme densidad de potencia de accionamientos directos, pueden producirse fuertes calentamientos de accionamiento que frecuentemente deben ser corregidos con sistemas de refrigeración adaptados. Además, debe tenerse en cuenta la supresión de la autorretención convencional. Dependiendo de la aplicación, los frenos ofrecen una solución para la problemática mencionada. En comparación con accionamientos de reductor, el accionamiento directo suele tener dimensiones más grandes y más peso. Los reguladores grandes, debido a la mayor absorción de corriente y a las enormes pérdidas de calor de corriente, tienen un efecto negativo.

Motores lineales y motores de alto par como base del accionamiento directo

Como base del accionamiento directo suelen servir motores lineales traslatorios y motores de alto par rotatorios que, en lo esencial, actúan conforme a principios de efectos semejantes. El motor de alto par representa una forma de construcción especial del accionamiento directo. Se ejecuta como motor síncrono de alta polaridad, generando así, en comparación con el motor síncrono de baja polaridad, un alto par motor. En cualquier caso, las revoluciones máximas alcanzables son menores que en el motor síncrono de baja polaridad. Los motores de alto para se utilizan allí donde se requiere un par motor alto a bajas revoluciones; por ejemplo, como sustituto de la combinación habitual de reductor y motor eléctrico.

Las ventajas del motor de alto par se corresponden con las del accionamiento directo. Los motores de alto par suelen estar provistos de un refrigerante de agua externo para aumentar la densidad de potencia. Esto resulta, de un lado, laborioso y, de otro lado, tiene la ventaja de conseguir unas condiciones de temperatura constantes en el recinto de trabajo. Las condiciones de temperatura constantes son un requisito básico en máquinas de herramientas de alta precisión tales como, por ejemplo, máquinas fresadoras de varios ejes.

Los motores de alto par pertenecen al grupo de los denominados «rotores lentos», debido a su elevado número de polos y a sus bajas revoluciones. Atendiendo a sus datos de rendimiento, los rotores rápidos, tales como los motores de husillo, son el correlato opuesto de los rotores lentos. Al contrario de las máquinas rotantes, los motores lineales no someten a los objetos a accionar a un movimiento rotante; antes bien, los colocan sobre una curva lineal o curva. Tanto los accionamientos directos rotantes como los lineales suelen disponer, junto con el tipo de motor respectivo, de un sistema de medición y de un convertidor de frecuencia.

Los principios para generar fuerza y par motor en el marco de motores lineales y de alto par pueden ser de variada naturaleza; estos principios incluyen, desde la perspectiva físico-técnica, entre otros, motores asíncronos, motores síncronos con imán permanente y motores paso a paso. Sin embargo, hay algo que une todas las formas y tipos de estructura del accionamiento directo: la inmediatez de la transmisión del movimiento (sin intermediarios).

Ámbitos de aplicación del accionamiento directo

En lo que respecta al espectro de utilización de accionamientos directos se pueden reconocer claras diferencias entre rotores lentos, de un lado, y rotores rápidos, de otro.  Los rotores lentos de alta polaridad suelen tener un diámetro comparativamente grande y por ello, suelen utilizarse en aplicaciones correspondientemente grandes. Ejemplos clásicos de ello son, entre otros, las centrales hidroeléctricas o las instalaciones eólicas, en las que el diámetro es de aproximadamente 5 m. Los motores de alto par, pertenecientes al grupo de los rotores lentos, son especialmente adecuados para tareas de posicionamiento rápidas y exactas, que requieren las mayores capacidades de adaptación posibles. Cabe mencionar aquí máquinas de herramientas, servoprensas y servoválvulas, así como también la navegación interior.

Los accionamientos directos de rotor rápido, por su parte, suelen utilizarse en aplicaciones que requieren elevadas revoluciones. En accionamientos de husillo para máquinas textiles y aparatos similares se montan directamente en el interior del husillo. De las características del rotor rápido también se benefician las bombas turbomoleculares, las denominadas bombas de vacío y los turbocompresores eléctricos.

Otros ejemplos de aplicación para accionamientos directos son centrifugadoras, que se utilizan principalmente en el contexto de procesos químicos o médicos. También los aparatos cotidianos tales como ventiladores, batidoras y sopladores de aspiradores y su funcionamiento se basan en a técnica de accionamiento directo.