Siendo uno de los sectores más innovadores y progresivos del mundo, la ingeniería aeroespacial establece una interconexión entre casi todas las tecnologías punta actuales. La electrónica y la robótica se unen aquí con la técnica de medición, de control y de regulación. El objetivo principal de la ingeniería aeroespacial es el desarrollo y el funcionamiento de objetos voladores tales como aviones convencionales y también vehículos espaciales y satélites especiales.

Los logros e innovaciones procedentes de la ingeniería aeroespacial no solo suponen un impulso para otras ramas de la industria sino que también son muy relevantes desde el punto de vista del desarrollo de la sociedad en su conjunto. Así, entre otros, la interconexión global mediante sistemas de comunicaciones móviles se basa en hitos de la ingeniería aeroespacial.  También el automóvil moderno es un ejemplo de la fuerza innovadora del sector, puesto que tanto sistemas antibloqueo como asistentes para aparcar y navegadores y sistemas sensores de airbag fueron desarrollados originariamente para la ingeniería aeroespacial.

Las tecnologías clave tales como el proceso de fabricación aditivo y el diseño biónico se utilizan desde hace tiempo en la ingeniería aeroespacial. Mediante eficientes estructuras de construcción ligera, las piezas de aviones pueden ser más ligeras y estables y, mediante procesos biónicos, se optimiza su diseño. Al mismo tiempo se reducen el consumo de combustible y las emisiones de CO2, lo cual es positivo para el medio ambiente.

Reductores Harmonic Drive® en la ingeniería aeroespacial

Tanto los aviones de pasajeros como las naves y sondas espaciales los objetos voladores en la ingeniería aeroespacial tienen un denominador común: sus componentes están sometidos a enormes cargas mecánicas y juegan un papel muy relevante para conseguir una utilización segura y eficaz. Sobre todo las exigencias para elementos constructivos fundamentales tales como reductores de precisión aumentan de forma constante. La precisión de posicionamiento y de repetición, junto con la elevada capacidad de par motor, alta rigidez torsional y, especialmente, una construcción ligera y compacta, tienen en la ingeniería aeroespacial prioridad absoluta. Fiabilidad y densidad de potencia son imprescindibles. Estos requisitos los cumplen los reductores Harmonic Drive®. Hace ya más de 40 años que se enviaron al espacio los primeros reductores de Harmonic Drive AG en el contexto de la misión del Apollo XV y que contribuyeron al éxito del viaje a la luna que culminó con un amarraje seguro de la nave espacial en el Pacífico. En satélites y paneles solares también se utilizan, entre otros, componentes de la serie CPL que, gracias a su construcción de peso optimizado, sirven como forma de construcción compacta, ligera, y como solución constructiva.

En el marco de la ingeniería aeroespacial, la precisión y la comunicación duradera son características muy importantes de los sistemas de control de vuelo de los aviones de pasajeros y de carga. Como parte de la estructura de ascensión, es central aquí la posición Pick-off Unit, abreviada como «PPU». Mide la posición actual del sistema de ascensión que es imprescindible para el arranque y el aterrizaje de los aviones de pasajeros modernos. En este contexto, la PPU trabaja bajo condiciones ambientales extremas y está sometida a enormes oscilaciones de temperatura. A pesar de las vibraciones y de las cagas de impacto debe garantizar un comportamiento robusto y seguro a lo largo de toda la vida útil del avión. Para poder cumplir con estas exigencias, las unidades de posición Pick-off de la ingeniería aeroespacial confían desde hace más de 25 años en reductores Harmonic Drive®.

Hitos en la ingeniería aeroespacial

El sueño de volar es, sin duda, tan antiguo como la propia humanidad. Ya hace siglos que personas con inventiva desarrollaron los primeros conceptos y modelos, siempre con el objetivo de surcar los cielos. A pesar de que el transporte por avión es hoy para muchas personas casi algo cotidiano y el viaje a galaxias lejanas parece menos inalcanzable, la ingeniería aeroespacial sigue ejerciendo hoy una gran fascinación. El entusiasmo continuo y el progreso tecnológico del sector resultan también de interés político y actúan como punto de partida de la globalización.

La historia de la ingeniería espacial moderna comenzó en el año 1957 con una conmoción para el mundo occidental. La antigua Unión Soviética consiguió enviar el primer satélite terrestre artificial al espacio y adelantar a los Estados Unidos de América. Cuatro años más tarde, en abril de 1961, el astronauta soviético Juri Gagarin fue el primer humano que llegó al espacio, en el marco de la misión Wostok 1. Impulsado por la rivalidad desatada, finalmente fue el norteamericano Neil Armstrong el primer ser humano que pisó la luna, en julio de 1969. En los años posteriores los satélites de comunicación y de navegación de la ingeniería aeroespacial encontrarían utilización en el uso cotidiano. Con la estación espacial internacional, «ISS» por sus siglas en inglés, existe hoy un laboratorio de investigación en la órbita terrestre baja, un símbolo de la colaboración entre antiguos competidores y una gran contribución al progreso económico de la ingeniería aeroespacial.

La historia de la ingeniería aeronáutica presenta paralelismos temporales con la ingeniería espacial a nivel global. Después de que los hermanos Wright consiguieran realizar el primer vuelo a motor tripulado, se produjeron avances rápidamente, facilitados por su relevancia militar. Los primeros vuelos del Boeing 747 americano y del Concorde francés en el año 1969 significaron el inicio de la época de aviones de pasajeros de fuselaje ancho e incluso supersónicos. Debido a la interconexión mundial y al aumento de pasajeros aumentaron las exigencias de rentabilidad y de seguridad del tráfico aéreo. Aún hoy el número de pasajeros sigue creciendo y, debido a diferentes regulaciones, la ingeniería aeronáutica se enfrenta a grandes retos. Aun así, el año 2017 fue el más seguro de la historia de la ingeniería aeronáutica.

La ingeniería aeroespacial del futuro

Observación meteorológica, comunicación global y movilidad, obtención de imágenes, navegación, teledetección: la ingeniería aeroespacial es crucial para todos estos ámbitos y para muchos otros. El progresivo transcurso del desarrollo está condicionado tanto por factores sociales como por factores políticos y económicos. Así, en los próximos años el progreso innovador y la optimización de la precisión, especialmente en lo que respecta a la rentabilidad y la seguridad, seguirán influyendo en vida cotidiana de muchas personas de forma duradera.  Asuntos tales como la exploración robótica de Marte, las nuevas tecnologías de satélite y la impresora 3D afectan principalmente a la ingeniería espacial, la cual mira tanto al futuro como ningún otro sector.