Los robos de operación son un elemento fundamental y cada vez más relevante en la tecnología médica; en primera línea forman parte de los robots sanitarios. Al contrario de la totalidad de los robots sanitarios, cuyo espectro de aplicación incluye todo el ámbito de la medicina, el lugar de utilización del robot de operación está determinado con precisión: la sala de operaciones.

Mientras que los aparatos medicinales fuera de la sala de operaciones suelen trabajar de forma completamente autónoma y automática, los robots de operación son manejados activamente y, mediante software inteligente, ejecutan los movimientos deseados.

Optimizar procesos mediante software inteligente. Por este motivo, se suele hablar de «telemanipuladores» que registran y llevan a la práctica acciones humanas, esto es, movimientos.

Los robots de operación sirven como asistente y se emplean allí donde las capacidades humanas se enfrentan a sus limitaciones, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo.

La cantidad de robots de operación en hospitales y clínicas aumenta de forma constante. Sin embargo, la idea de que intervengan robots en operaciones que pueden decidir entre la vida y la muerte, sigue despertando el escepticismo entre una parte de la población. En cualquier caso, puede constatarse que cada vez es mayor la aceptación frente a las innovaciones técnicas en las salas de operaciones.

Estructura de los robots de operación

Si bien los robots de operación varían en cuanto a sus tamaños y formas, suelen tener una estructura similar o componentes parecidos. Generalmente, como base actúan una unidad de control y un manipulador que representa el brazo del robot y segmentos con articulaciones, sistema sensor, sistemas de accionamiento y el denominado efector. Este último se entiende como elemento conector entre robot de operación y entorno porque (por ejemplo, en forma de pinzas) establece el contacto con el cuerpo humano.

Para garantizar la mayor precisión posible, los reductores empleados en las articulaciones de robot deben responder a altas exigencias. Los reductores Harmonic Drive®, tales como las unidades de la serie HFUS-2SO, se caracterizan por su ausencia de juego (holgura), su estructura compacta y su estabilidad (suavidad) de funcionamiento.

El control del robot de operación vincula las tecnologías integradas con el usuario; de esta forma, es la interfaz entre tecnología y ser humano. En el marco de las intervenciones en operaciones, la persona que opera trabaja activamente con el robot y tiene el control sobre el brazo del robot. El movimiento o accionamiento de joystick, consola o elementos de control similares es traducido y posteriormente llevado a cabo por el robot de operación y su software inteligente. En este contexto se habla de un control telemanipulado.

Ámbitos de aplicación de robots de operación

Especialmente en el marco de intervenciones mínimamente invasivas, en la denominada «cirugía mínimamente invasiva», resultan útiles las características y capacidades de los robots de operación modernos. La importancia radica en cortes muy pequeños, de pocos milímetros. De una parte, de esta forma deben evitársele al paciente molestias postoperatorias de larga duración; de otra parte, la consecuencia deben ser estancias más breves en los hospitales y mejoras a nivel cosmético, especialmente, una formación de cicatriz más discreta. Debido a que la capacidad humana se enfrenta a sus propias limitaciones para un trabajo de tal precisión, se utilizan robots de operación. Los movimientos que la persona que opera indica pueden, según sea necesario, ser transmitidos en una medida menor y ser ejecutados mediante un brazo de robot. De esta forma se pueden conseguir cortes con precisión milimétrica.

En la ortopedia se utilizan por ejemplo robots de operación para la inserción precisa de prótesis de articulaciones de rodilla. Dado que la anatomía de la articulación de rodilla humana es muy individual, durante la operación correspondiente no se puede recurrir a procesos estandarizados. Los robots de operación suponen una ayuda porque, mediante un modelo 3D previamente elaborado, supervisan los movimientos de la persona que ejecuta la operación y, en su caso, los corrigen.

Aunque el espectro de aplicación de robots de operación, que incluye la cirugía laparoscópica, la cirugía de corazón-tórax, la ortopedia y la cirugía de accidentes (urgencia) abarca, en primera línea, ámbitos parciales de la cirugía, existe un enorme potencial de aplicación en otras diversas disciplinas especializadas. Un ejemplo de ello es la otorrinolaringología.

Los robots de operación en acción: precisión, efectividad y acceso a distancia

El empleo de robots de operación trae consigo muchas ventajas significativas. De un lado, los elementos concretos del robot como, por ejemplo, el manipulador, pueden moverse libremente en el espacio en función de su construcción. De esta forma pueden ejecutar movimientos y adoptar posiciones que resultan problemáticas para el ser humano o que son sencillamente imposibles. De otro lado, los robos de operación permiten realizar un trabajo preciso y duradero y otorgan visiones innovadoras mediante procesos de obtención de imágenes y configuraciones de cámara.

La persona que opera puede dirigir la operación desde una determinada distancia, puesto que dirige los movimientos y acciones del robot de operación mediante una consola de control externa. Esta última está provista de un visor que ofrece a la persona que opera la visión sobre lo que sucede. Por tanto, no es necesario que haya una persona directamente junto a la mesa de operaciones. Además, los robots sanitarios trabajan libres de impulsos mentales, emocionales, y ofrecen así la más alta precisión, desde la perspectiva espacial y también desde la temporal.